LOS DISCOS EN COLOMBIA

LOS DISCOS EN COLOMBIA

Robin Salazar

Mucha gente me pregunta a qué voy a Colombia, y la verdad del asunto es que siempre es todo un placer ir allá por decenas de razones como saludar a los amigos, la buena comida, la calidez de su gente, los conciertos y la vida nocturna, pero el motor principal es y siempre ha sido la adrenalina de buscar buenos discos de colección, y esta es la historia.

En el 2001 trabajaba como encargado de compras en la oficina de Latinoamérica de Esprit International Limited, la tienda de discos para coleccionistas online más grande del mundo. Mi misión era comprar discos de grupos coleccionables con portadas diferentes a las ediciones americanas, japonesas y europeas. En ese entonces Colombia era un auténtico paraíso donde se podía encontrar material con portadas únicas, discos de colores espectaculares o viniles que ni en sueños hubiera imaginado que existían, y es que Colombia fue el último país de America Latina en prensar discos de vinil. Para que se den una idea: mientras que para México desde 1989 ya existía el CD, en 1995 en Colombia todavía se fabricaban discos LP.

La primera vez que fui a Colombia fue en el 2003, con mi amigo Eduardo Malvido “Pino”. Fuimos a Bogotá con mucho miedo por su situación política, que era delicada; esa vez estuvimos a una semana de que nos tocara un bombazo en Club el Nogal y otro en el Bogotá Beer Company de Centro Andino, por ejemplo. Pero también existía el mito de un holandés (Rolf) que vivía en un hotel y solo salía acompañado de su escolta para buscar discos, y que igual viajaba al Distrito Federal, Caracas, Lima y Quito. Al lugar que iba todo el mundo hablaba del dichoso holandés. Obvio todo era mentira. Resulta que no sólo vivía feliz en Colombia, también tenía una mujer, era accionista del hotel y tenía una finca a una hora de Bogotá, además de ser el único extranjero buscando discos.

Era un negocio redondo para dicho holandés, ya que llevaba picture discs y discos europeos a Colombia y los cambiaba por discos realmente interesantes. Espejitos por oro. En Europa era amigo del austriaco Hans Pokora, coleccionista y autor de la serie de libros “Record Collector dreams”, y pues a discreción ellos decidían cuales discos eran los más raros y caros en el mercado.

Ese primer viaje fue todo un éxito. Aún tengo fotos de Eduardo en el hotel con viniles de colores de Iron Maiden y Queen y muchas copias de los discos Peligro y Magia de Shakira. Recuerdo que el penúltimo día un amigo de la disquera EMI nos regaló unos CD promocionales de Radiohead con la portada de Hail to the Thief y único de Colombia con 6 tracks en vivo, y ante nuestra cara de sorpresa nos regaló 10 más. Lo mismo pasó en Tower Records con nuestra amiga Piedad, que nos forró de unos megamixes de Michael Jackson promocionales rarísimos.

El segundo viaje fue más espectacular. Ahí salieron viniles de colores super raros de Kraftwerk, The Clash, Pink Floyd, de Queen… era para volverse loco. Los CD promocionales fluían como la espuma, nadie absolutamente los buscaba. Por mis manos también pasaron discos mega raros como un 78 rpm de Beatles y un 7 pulgadas de Bowie, colombianos y con portada. Tenía amigos en todas las disqueras y hasta me di el lujo de escoger el track list de un CD promocional de Iron Maiden y dar el VoBo para la portada de un promo de McCartney. Oficiales, obvio.

Ese año habré ido unas 4 veces, y para el siguiente año ya había hecho suficiente ruido que hasta el holandés se enojó y vetó a varios vendedores locales por hacer negocios con los mexicanos. Pero entre los vetados estaba Alberto Zapata (QEPD), principal coleccionista de Beatles y cuya colección todos se la quieren apirañar, y José Peña, amo y señor del Garaje Beat. Grave error del holandés. Años después los citó en el hotel para pedirles disculpas y les regaló unas galletas y chocolates.

Los años pasaron, los discos empezaron a escasear y los compradores de otros países no se quisieron quedar atrás. Hoy hay competencia de todos lados y de todos los géneros: japoneses, italianos, chilenos, argentinos… Hay que trabajarle más, pero definitivo es que siempre salen cosas interesantes y nunca dejo de maravillarme con nuevos hallazgos.

De que hay discos, hay discos… y muchos. Sólo en Bogotá hoy debe haber unas 20 diferentes personas o tiendas dedicadas cien por ciento a la compraventa de un estimado de decenas de miles de discos. Si estás interesado en ir a Colombia de casería de buen material, en nuestro twitter @VinilAzul hicimos una pequeña guía con fotos, direcciones y nombres de dónde buscarlos. La puedes encontrar como #GuiaVinilesBogota. Están únicamente nuestros lugares favoritos, no son todos porque quitaría un poco la emoción a lo desconocido. Si encuentras alguno nuevo puedes añadirlo con ese mismo hashtag. Te esperamos.


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