JUEGOS DE MESA VERSUS VIDEOJUEGOS

JUEGOS DE MESA VERSUS VIDEOJUEGOS

Juan Carlos Morales

Durante años y cada vez más, las consolas y videojuegos han estado sacando del mercado a los juegos de mesa. En esta nueva era de la tecnología es muy raro oír a los niños hablar de ellos. ¿Será que saben lo que se están perdiendo?

Niños y adolescentes de hoy se ven ahogados en las nuevas tecnologías de entretenimiento y amando cada minuto de ella. En un poco más de dos décadas la industria de los videojuegos se ha definido como un influenciador en todo el mundo, sus juegos constantemente buscan mayor innovación y con ello cambios en el paradigma de esta cultura enchufada, lista para la red. Para las últimas generaciones los juegos de mesa o un juego de cartas son risibles; cuando piensan en su pasado, en el mejor de los casos, les viene a la mente un joystick, y no el recuerdo agradable de pasar una tarde alrededor de una mesa con un tablero entre risas, emociones, música y camaradería.

Los juegos de mesa y los videojuegos parecieran buscar el mismo objetivo, pero tienen muchísimas diferencias, desde lo obvio hasta lo menos evidente. Son sus reglas, su costo y su grado de interacción lo que nos pone a pensar un poco.

Las reglas y la complejidad entre un juego de mesa y un videojuego son muy distintas. Ambos pueden ir de una comprensión muy simple hasta la más complicada, pero casi todos los videojuegos tienen reglas extremadamente enredadas donde sólo algunas son bien conocidas por el jugador. Con los juegos de mesa las reglas son parte de la experiencia del juego, y su fácil comprensión puede agregar un disfrute extra a cualquier partida. A diferencia de los juegos de video, que tienen sus reglas programadas, las escritas en las cajas de los juegos de mesa se pueden cambiar para hacerlo más fácil o difícil para los demás, lo que amplía su espectro de interés. Por ejemplo: en el Scrabble se pueden jugar palabras cuestionables y hasta someterlas a votación, en cambio su versión electrónica tiene una estricta lista de palabras válidas para jugar y no hay manera de convencer a nadie de otra cosa.

En segunda instancia, el precio de una nueva consola o actualizar una computadora que acepte nuevos juegos puede superar sin problema alguno los 4 mil pesos, por vernos cortos, pero los nuevos juegos de mesa se venden en promedio por menos de 700 cada uno. Mientras que los videojuegos más viejos suelen venderse por mucho menos de su costo original, los juegos de mesa usados y en buenas condiciones mantendrán un mejor valor de reventa. Los juegos de mesa no requieren tecnología y su consecuente depreciación, lo que puede hacer que tengan una vida útil mucho más larga que un videojuego. Los juegos de mesa se juegan en una superficie plana, mientras que los videojuegos pueden necesitar nuevos sistemas y actualizaciones.

Pero la mayor diferencia es que los juegos de mesa están destinados para jugarse con otros cara a cara, lo que construye una relación personal entre ellos, mientras que los videojuegos se pueden jugar sin nadie más, son un proceso muy solitario incluso si los jugadores están chateando con otros usuarios, lo que no significa que estén construyendo relaciones personales duraderas.

El problema con los videojuegos es que incluso cuando se juegan en compañía todavía hay un serio nivel de desapego con la persona con quien se está jugando, porque uno está sentado junto a ella pero de frente hacia una pantalla, no a la persona para poder mirarla. Este último elemento es el que los videojuegos tratan de superar, y aunque en su intento por imitar el estar juntos existe la posibilidad de jugarlos “en vivo” o los juegos multijugador, todavía falta algo.

Todo este material en línea de verdad es interesante, pero no puede reemplazar la sensación de estar en la misma habitación con alguien. En lugar de videochatear con alguien más, un juego con cartas reales, fichas reales y gente real garantiza tener un mejor momento.

Otra rica diferencia extra, y de peso, es que en un juego de mesa se pueden tocar y mover las piezas, se puede jugar con bloques de colores o tirar los dados, lo que los hace más fácil de entender. Para muchos juegos de mesa se requieren habilidades como toma de decisiones, conversación, formar equipo, negociación, lógica y matemáticas, un argumento de peso con valor educativo. Y bueno, en un videojuego solo se ven universos que están siempre fuera de nuestro alcance.

No estoy diciendo que uno es mejor que el otro, aunque eso parezca. A mí me gustan los juegos, mucho. Pero creo que mi tiempo se gasta mejor en cosas importantes como pasar tiempo con mi familia o con ms amigos, y los juegos de mesa me permiten hacer ambas cosas.