180 GRAMOS EN VINIL, ¿EL PESO CUENTA?

180 GRAMOS EN VINIL, ¿EL PESO CUENTA?

Robin Salazar

¿Qué tanto vale la pena una reedición nueva de 180 gramos? Puede sonar raro, pero para responder esta pregunta necesitamos respondernos otras más como: ¿Qué tanto y para qué lo quiero? ¿Lo tengo? ¿Existe un original? ¿Cuánto quiero gastar? ¿Es de calidad?

Cuando se coleccionan vinilos seguro te has preguntado cuál es la diferencia del disco de 180 gramos, término que ha sido causa de muchos malentendidos y discusiones entre la comunidad de audiófilos. En realidad, no hay nada mágico en los vinilos de “peso pesado”, y si muchos mitos alrededor de ellos sin que esto signifique que no tengan sus propios beneficios.

Durante las décadas de los 40 y los 50 los discos se imprimían en vinilo de 120 o 140 gramos, pero poco tiempo después la industria los redujo de peso para ahorrar material y los discos empezaron a doblarse o quebrarse y eran más propensos a ralladuras. Como parte del resurgimiento del mercado de vinilos que ha estado ocurriendo desde 2005, la mayoría de las disqueras se vieron en la necesidad de hacer el disco de vinilo más atractivo para los consumidores, como si estuvieran justificando su lanzamiento (o su reedición) como muestra de un esfuerzo genuino para impulsar su regreso al mercado, ofreciendo un estándar superior de calidad que los consumidores valoran. Así, los discos de 180 gramos regularmente son discos nuevos y están cerrados, por lo que sus condiciones siempre son ideales para un regalo o para disfrutar de un sonido de calidad óptima. Lo que más llama la atención a los amantes del formato, y es probablemente el origen de su éxito, es que por primera vez en la historia muchos títulos están siendo reeditados en este formato.

Ahora, si bien el disco, el objeto en sí, es más robusto y duradero, el peso muy poco tiene que ver con la calidad del sonido. Como en cualquier otro formato de audio, la calidad del sonido depende principalmente del tipo y calidad de la fuente que se utilizó para la masterización y, en última instancia, de la calidad de este proceso. El punto importante aquí es que los gramos no garantizan la calidad, simplemente son una parte de un todo, y entender ayudará a entender el valor de cada uno de ellos. Tomemos lo siguientes ejemplos:

Una primera edición original del “Please Please Me” (1963) de los Beatles en estéreo y con el sello Parlophone dorado no la encontramos por debajo de los 5 mil dólares, los monoaurales originales rondan entre los 300 y 400 dólares.  Para muchos son precios se encuentran fuera del alcance, y en caso de lograrlos difícilmente serían tocados, es más, me atrevo a asegurar que estos discos estarían perfectamente guardados y protegidos para evitar el menor daño posible a la inversión. Pero en el 2009 fueron reeditados por EMI en todas sus versiones (monoaurales y estéreo), respetando el arte original y hasta el flip-top de sus portadas, que dicho sea de paso quedaron espectaculares. Lo interesante es que estos discos fueron remasterizados en los estudios Abbey Road directamente de las cintas originales, aplicando técnicas de restauración modernas y supervisadas por George Martin, McCartney y Ringo, prensados finalmente en vinil virgen de 180 gramos. ¿El precio?: 20 dólares. Imposible no tenerlos, ya sea por primera vez, para regalar, para completar la colección e inclusive hasta para comprar varios de ellos como inversión futura o disfrutarlo hasta el cansancio. Entonces una muy buena inversión.

Con Pink Floyd es el mismo caso. Las ediciones originales de cualquiera de sus discos son carísimas, pero desde el 2016 han estado saliendo reediciones en vinil de 180 gramos, con algunos títulos por primera vez en más de 20 años. Lo interesante aquí es que las grabaciones son diferentes, remasterizados de las cintas análogas originales por los ingenieros de sonido de la época: James Guthrie, Joel Plante y Bernie Grundman. Igualmente, las portadas respetan el diseño original en cuanto a insertos, posters, stickers y fundas externas. Estas ediciones son ideales para conseguirlas a un precio muy bueno además de que hoy en día son extremadamente fáciles de encontrar.

Por último y en el caso de Soda Stereo, es diferente. Las ediciones originales de los discos más comunes -“Primero”, “Nada Personal”, “Signos”, “Doble Vida”, “Ruido Blanco”, “Canción Animal”- no son tan caras; la cosa se complica con “Dynamo”, del que sólo existe en original en Argentina, Ecuador y Colombia, y “Sueño Stereo”, que únicamente fue prensado en Colombia.

Los discos de Soda fueron grabados en análogo y pensados para ser comercializados originalmente en vinil; si comparamos su sonido con las reediciones del 2015-2016, resulta que estos últimos se oyen opacos y sin mucha vida en comparación con la edición original. Los discos fueron fabricados en Europa pero la verdad es que fueron mal reeditados ya que los masters eran digitales. ¿Si utilizan los mismos masters de un CD, pues que es lo que podemos esperar?

Es distinto con “Sueño Stereo”, que se prensó en Colombia pero el sonido original no fue muy bueno por cuestiones técnicas y de espacio. Este original fue prensado como disco sencillo (1-LP), y es muy escaso y caro. Su reedición por el contrario está muy buena, salió como disco doble con portada gatefold y muy buen audio, finalmente disponible para todo el mundo a un precio mundano. Mismo caso “Amor Amarillo”, originalmente sencillo y ahora doble, la primera reedición muy bonita e inclusive con los vinilos en color amarillo. Estas reediciones sirvieron para nivelar el precio de mercado de las originales que se estaban empezando a ir a las nubes. ¿Valen la pena? Sí, porque no son nada caras y finalmente existen casi todos los títulos disponibles de manera simultánea por primera vez en la historia.

Con estos ejemplos podemos ver que los vinilos de 180 gramos suelen ser productos de mejor calidad, pero desafortunadamente esto no es siempre la realidad con disqueras que al parecer los están prensando sin la calidad esperada, con pobres trabajos de masterización usando fuentes de baja calidad y en su mayoría digitales, aprovechando el boom del formato y la poca exigencia del cliente final.

¿Dónde nos deja esto? Justo donde comenzamos. El vinil de 180 gramos no es mágico ni una solución a ningún problema mayor. Es un valor adicional y así como puede representar estándares de producción de mayor calidad, también puede ser utilizado por disqueras con estándares de calidad extremadamente pobres.

Por eso es muy importante centrar nuestra atención en todo el panorama de su producción, que incluye la calidad de masterización de las mejores fuentes para lograr el mejor resultado. Un mejor producto en todas las áreas. En cualquier caso, si tienes tus discos originales de la época, no te deshagas de ellos. Y pues bueno, a disfrutar de los vinilos de 180 gramos que como siempre es un placer llegar a casa y abrirlos como en los viejos tiempos para disfrutar del arte en todo su esplendor.01


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